
En esta tarde fría, en donde nos encontramos, estabas ahí fumando tu cigarrillo, de una forma que te hace parecer fuerte, rudo y viril. Me miraste a lo lejos y yo hice lo mismo nuestras miradas se encontraron, nos acercamos dimos un fino saludo un beso en la mejilla. Nos sentamos a platicar, hacia frío, la plática fue amena, sonreíamos, nos acercábamos, nos mirábamos y con solo eso, una simple y fuerte mirada nos deseábamos cada minuto, cada instante. Fue cuando la química hizo que las miradas fueran más allá, decidiendo a retirarnos a un lugar más privado, mas para los dos. Fue cuando llegamos a aquel cuarto, yo seguía percibiendo el frío, ahora más intenso por el nerviosismo que me ocasionaba el estar tan a solas contigo, yo percibía que te pasaba lo mismo a ti. Cerramos la puerta tu me lanzaste una sonrisa y una mirada tierna, yo devolví el encanto, con una gran sonrisa, te acercaste a mi, y de una forma delicada y ruda a la vez me abrazaste y con tu boca muy delicadamente buscaste el tener tu boca cerca de la mía, los dos no resistimos a la tentación, y fue cuando tu beso se hizo mío, se conectaron nuestros labios, me besabas como si estuvieras probando uno de los mejores manjares. Tu lengua y la mía se sincronizaban en el juego, mientras en todo mi cuerpo se sentía una descarga inexplicable nunca antes sentida. Tus brazos fuertes recorrían todo mi cuerpo mientras seguíamos en el vaivén de los besos, te acercabas más y más a mi cuerpo, como si hubieras querido fundirte en el, yo cada vez mas percibía tu miembro tan duro y fuerte… Y mi cuerpo se estremecía cada vez más. Tus besos llegaban a recorrer mi cuello mientras tus manos subían mi blusa haciendo aparecer mis pechos erguidos, yo desfajaba tu camisa y de un solo movimiento la retiraba de tu cuerpo dejando ver tu torso, mientras tú besabas y lamías mis senos gozando de ellos y yo con mis uñas recorriendo tu espalda. Nos miramos con deseo y lujuria, tu cuerpo y el mío seguía conectándose al calor de los dos. Nuestros besos y caricias cada vez eran más fuertes, con más deseo. Y así entre besos, caricias y abrazos nos fuimos despojando de la poca ropa que nos quedaba, hasta presentar nuestros cuerpos desnudos y ardiendo en deseo del uno al otro.
Me recostaste en la cama, en un instante me visualizaste desnuda, y muy delicadamente te acercaste a mi y al oído susurraste las ganas y deseos que tenias al estar así conmigo, nos besos con tanto deseo, de nuevo tus caricias y besos fueron recorriendo mi cuerpo desnudo, mientras yo sentía tu barbilla y tu lengua húmeda y calida recorrer cada parte de mi cuerpo, hasta llegar a mi feminidad en donde el éxtasis y gozo que me provocabas terminaba en una descarga, un calor y una calidez inexplicable. De la misma forma yo fui recorriendo tu cuerpo acariciándolo, besándolo, hasta llegar a tu miembro y juguetear con el en mi boca provocando en ti el fulgor desbordado en un grito de éxtasis. Muy delicadamente me tomas de la cadera y me envistes, nuestros cuerpos se sincronizaban en un solo movimiento sensual, tú adentro de mí, una y otra y otra vez, de todas las formas posibles, mientras nuestros cuerpos se reconocían y gozaban el uno del otro, haciéndome sentir tocar el cielo con un dedo, hasta terminar tu y yo en un gemir lleno de éxtasis y gozo.
Inexplicable e inédito el momento que he disfrutado contigo, jamás imaginado, pero si deseado. Gracias niño por esa tarde !!!!!
DCFC.